Señales de tráficoIslandia

Aprende normas de tráfico con explicaciones claras y ejemplos visuales en nuestro libro ilustrado, diseñado para que estudiar sea sencillo y ameno.


176. Aquaplaning

El aquaplaning se produce cuando se forma una capa de agua entre los neumáticos y la superficie de la carretera, haciendo que los neumáticos pierdan contacto con el pavimento. La dirección, frenado y aceleración pueden volverse entonces mucho menos eficaces. El riesgo aumenta con la velocidad, el agua acumulada y los neumáticos desgastados. El conductor debe reducir la velocidad con lluvia intensa, evitar giros o frenadas bruscas y asegurarse de que los neumáticos estén en buen estado y tengan suficiente profundidad de dibujo.

177. Gravilla suelta

La gravilla suelta consiste en pequeñas piedras o áridos que quedan sobre la superficie de la carretera, a menudo después de obras o tratamientos del pavimento. Puede reducir la adherencia, aumentar la distancia de frenado y ser proyectada por otros vehículos, causando posibles daños en parabrisas u otros vehículos. El conductor debe reducir la velocidad, aumentar la distancia de seguimiento y evitar aceleraciones, frenadas o giros bruscos. También conviene dejar más espacio respecto a otros vehículos cuando sus neumáticos puedan lanzar piedras.

Gravilla suelta

178. Ángulo muerto

Un ángulo muerto es una zona alrededor del vehículo que el conductor no puede ver directamente ni mediante los espejos. Su tamaño varía según el vehículo y puede ser especialmente grande en camiones, autobuses y otros vehículos altos. El conductor debe ajustar correctamente los espejos y comprobar los laterales antes de cambiar de carril, girar o iniciar la marcha. Ciclistas, peatones y motociclistas también deben evitar permanecer junto a vehículos grandes donde el conductor podría no verlos.

Ángulo muerto

179. Distracción

La distracción es cualquier elemento que desvía la atención del conductor de controlar el vehículo con seguridad y observar la carretera. Entre las distracciones habituales están el teléfono móvil, sistemas de navegación, pasajeros, comer, ajustar controles o apartar la mirada del tráfico. Puede ser visual, manual o mental y aumentar considerablemente el tiempo de reacción. El conductor debe mantener la atención en la vía, preparar navegación y otros ajustes antes de iniciar la marcha y evitar actividades que interfieran con una conducción segura.

Distracción

180. Emociones

Las emociones pueden influir en la atención, juicio y comportamiento al volante. La ira, estrés, miedo, tristeza o excitación pueden hacer que el conductor se distraiga, pierda paciencia o asuma más riesgos. Las emociones intensas también pueden afectar a la concentración y al tiempo de reacción. El conductor debe reconocer cuándo su estado emocional está interfiriendo con una conducción segura y, si es necesario, reducir la velocidad, hacer una pausa o detenerse en un lugar seguro hasta sentirse capaz de continuar con calma y atención.

Emociones

181. Agresividad al volante

La agresividad al volante es un comportamiento agresivo, hostil o intimidatorio de un usuario hacia otros en el tráfico. Puede incluir tocar el claxon en exceso, circular demasiado cerca, gritar, hacer gestos amenazantes, bloquear a otro vehículo o realizar maniobras deliberadamente agresivas. La ira puede reducir el juicio y aumentar la asunción de riesgos, convirtiendo un pequeño conflicto en una situación peligrosa. El conductor debe evitar la confrontación, mantener la calma, dejar una distancia segura y nunca responder con conductas agresivas.

Agresividad al volante

182. Salud

La salud puede afectar a la capacidad de una persona para conducir con seguridad. Enfermedades, lesiones, mala visión, movilidad reducida, fatiga, determinadas afecciones médicas y algunos medicamentos pueden interferir con la concentración, tiempo de reacción, juicio o control del vehículo. Los conductores deben reconocer cuándo su estado físico o mental puede hacer insegura la conducción y buscar consejo médico cuando sea necesario. En algunos países determinadas enfermedades deben declararse y pueden requerir un reconocimiento médico o restricciones en el permiso de conducir.

Salud

183. Epilepsia

La epilepsia es una afección neurológica que puede causar crisis recurrentes, con posibles cambios en la conciencia, movimiento, sensaciones o estado de alerta. Como una crisis puede impedir temporalmente controlar un vehículo con seguridad, la epilepsia puede afectar a la aptitud para conducir y a los requisitos del permiso. Las normas varían entre países y suelen depender del tipo de crisis, tiempo sin episodios, tratamiento y valoración médica. Cualquier persona que sufra una crisis debe seguir las normas aplicables y solicitar asesoramiento médico antes de volver a conducir.

Epilepsia

184. Ceguera nocturna

La ceguera nocturna, también llamada nictalopía, es una capacidad reducida para ver en oscuridad o con poca luz. Puede dificultar reconocer peatones, ciclistas, marcas viales, curvas u obstáculos de noche y durante el crepúsculo. Puede tener distintas causas, incluidas algunas enfermedades oculares, deficiencias vitamínicas o problemas de retina. Los conductores que tengan dificultades para ver con poca luz deben evitar conducir cuando su visión sea insuficiente y solicitar atención profesional de la vista.

Ceguera nocturna

185. Discapacidad visual

La discapacidad visual es una reducción de la visión que puede afectar a la capacidad de ver con claridad, calcular distancias, detectar movimiento o reconocer peligros. Puede incluir menor agudeza visual, campo visual restringido, baja sensibilidad al contraste, visión doble o dificultad para ver con poca luz. Como la conducción segura depende en gran medida de la visión, los conductores deben cumplir los requisitos mínimos de vista exigidos en su país y utilizar gafas, lentes de contacto u otras ayudas visuales autorizadas cuando sea necesario.

Discapacidad visual

186. Fatiga

La fatiga reduce la concentración, el tiempo de reacción, el juicio y la capacidad de mantenerse alerta mientras se conduce. Puede aparecer después de mucho tiempo al volante, falta de sueño, enfermedad, horarios irregulares o conducción en momentos en los que el cuerpo espera descansar. Entre las señales de advertencia están bostezos frecuentes, párpados pesados, dificultad para mantener velocidad o posición en el carril y olvidar partes del trayecto. El conductor debe detenerse y descansar en cuanto note cansancio y no debe confiar en cafeína, aire fresco o música alta como sustitutos del sueño.

187. Defectos

Los defectos son fallos, daños o desgaste que pueden afectar a la seguridad, aptitud para circular o cumplimiento de los requisitos técnicos de un vehículo. Pueden afectar a neumáticos, frenos, luces, dirección, suspensión, cristales, carrocería, sistemas eléctricos u otros componentes. Algunos son menores y deben repararse pronto, mientras que defectos graves o peligrosos pueden hacer que el vehículo no sea seguro para circular. El conductor debe comprobar periódicamente el vehículo y reparar los problemas antes de que se conviertan en un riesgo.

Defectos

188. Infracción de tráfico

Una infracción de tráfico es una acción que incumple una ley o norma vial, como superar la velocidad permitida, ignorar una señal, utilizar un dispositivo prohibido al conducir o no ceder el paso. Las infracciones varían en gravedad y pueden dar lugar a advertencias, multas, pérdida de puntos, suspensión del permiso u otras sanciones según el país. Los comportamientos más graves que crean un alto riesgo para otros usuarios pueden conllevar sanciones mayores o procedimientos penales.

189. Alcohol

El alcohol afecta al juicio, tiempo de reacción, coordinación, concentración y visión, haciendo peligrosa la conducción incluso antes de que una persona se sienta ebria. El límite legal varía entre países y puede ser inferior para conductores profesionales, noveles o jóvenes. La opción más segura es no beber alcohol antes de conducir. Quien haya consumido alcohol debe utilizar una alternativa como un conductor designado sobrio, transporte público o taxi.

190. Control de alcoholemia

Un control de alcoholemia es una comprobación en carretera utilizada para determinar si un conductor ha consumido alcohol y si ha superado el límite legal. La policía puede utilizar un dispositivo de detección, prueba de aliento, análisis de aire espirado o, en determinadas situaciones, un análisis de sangre. El procedimiento exacto y los límites legales varían entre países. Normalmente el conductor debe colaborar con las pruebas autorizadas, y negarse a una prueba legal puede conllevar sanciones por sí mismo.

191. Dispositivo de bloqueo por alcohol

Un dispositivo de bloqueo por alcohol, también llamado alcolock, es un equipo de análisis de aliento conectado al sistema de arranque del vehículo. Antes de poder arrancar, el conductor debe proporcionar una muestra de aliento por debajo de un límite de alcohol programado. El dispositivo también puede exigir pruebas adicionales durante el viaje y registrar información sobre pruebas, intentos fallidos y posibles manipulaciones. En algunos países se utiliza como medida de seguridad o requisito legal para conductores condenados por infracciones relacionadas con el alcohol.

Dispositivo de bloqueo por alcohol

192. Prueba de aliento

Una prueba de aliento es una prueba preliminar en carretera utilizada para detectar alcohol en el aire espirado y determinar si se necesita una comprobación adicional. La persona sopla en un dispositivo portátil que compara el nivel de alcohol con umbrales predefinidos. Generalmente se utiliza como prueba de detección, no como medición probatoria definitiva. Si el resultado alcanza el límite aplicable, puede realizarse un análisis de aire espirado más preciso u otra prueba reconocida legalmente.

193. Análisis de aire espirado

Un análisis de aire espirado es una medición precisa de la concentración de alcohol en el aire exhalado por una persona. A diferencia de una prueba preliminar, que se utiliza principalmente como detección, se realiza con un dispositivo probatorio homologado y produce un resultado medido que puede utilizarse para sancionar. El resultado suele expresarse en miligramos de alcohol por litro de aire espirado, aunque los procedimientos y umbrales legales varían entre países.

194. Concentración de alcohol en sangre

La concentración de alcohol en sangre (BAC) indica la cantidad de alcohol presente en la sangre de una persona. Suele expresarse como porcentaje, gramos por litro o partes por mil (‰). El alcohol puede perjudicar el juicio, tiempo de reacción, coordinación y visión incluso antes de alcanzar el límite legal. Los límites varían entre países y pueden ser menores para conductores profesionales, noveles o jóvenes.

195. Análisis de sangre

Un análisis de sangre puede utilizarse para medir la concentración de alcohol en la sangre de una persona. Un profesional sanitario toma una muestra que después se analiza en laboratorio para determinar la concentración de alcohol. En controles de tráfico puede emplearse cuando una prueba de aliento es imposible o inadecuada, después de un accidente o como contraanálisis de un resultado de aire espirado. Las circunstancias en que puede exigirse y los límites legales varían entre países.

196. Prueba de saliva

Una prueba de saliva es una prueba de detección en carretera utilizada para identificar el consumo reciente de determinadas drogas que pueden afectar a la capacidad de conducir. Se recoge una muestra de saliva de la boca y se analiza con un dispositivo portátil para determinadas sustancias. Generalmente se usa como prueba inicial y no como análisis probatorio definitivo. Si el resultado es positivo, puede realizarse un análisis de saliva más preciso o, en determinadas circunstancias, un análisis de sangre.

Prueba de saliva

197. Drogas

Las drogas pueden afectar seriamente a la conducción al alterar percepción, concentración, tiempo de reacción, coordinación y juicio. Estimulantes, cannabis, opioides y otras sustancias psicoactivas pueden perjudicar de formas distintas, y combinarlas con alcohol u otras sustancias puede aumentar aún más el riesgo. Los efectos pueden continuar incluso cuando la persona ya no se siente intoxicada. Las normas varían entre países, pero nunca se debe conducir cuando una sustancia afecta a la capacidad de controlar el vehículo con seguridad.

198. Medicamentos

Los medicamentos pueden afectar a la capacidad de conducir incluso cuando son recetados legalmente o se venden sin receta. Algunos pueden provocar somnolencia, mareos, visión borrosa, menor concentración, reacciones más lentas o alteraciones de coordinación y juicio. El conductor debe leer el prospecto, respetar la dosis indicada y consultar a un médico o farmacéutico si duda de si puede conducir. Se requiere especial precaución al empezar un nuevo medicamento, cambiar la dosis o combinar varios medicamentos o medicación con alcohol.

199. Sanciones

Las sanciones son consecuencias legales impuestas por incumplir las normas de tráfico. Según la infracción y el país, pueden incluir advertencias, multas, pérdida de puntos, suspensión del permiso, prohibiciones de conducir, inmovilización del vehículo o procedimientos judiciales. La gravedad suele depender de factores como el peligro creado, antecedentes y seriedad de la infracción. Algunas infracciones pueden ser tramitadas directamente por la policía, mientras que los casos más graves deben ser resueltos por un tribunal.

200. Exceso de velocidad

El exceso de velocidad consiste en conducir por encima de la velocidad máxima permitida por la ley o una señal. Una mayor velocidad reduce el tiempo disponible para reaccionar, aumenta la distancia de detención y hace más graves las colisiones. El conductor también debe adaptar la velocidad al tráfico, visibilidad, tiempo y estado de la carretera, por lo que incluso circular al límite legal puede ser demasiado rápido para determinadas circunstancias. Las sanciones varían entre países y pueden depender de cuánto se superó el límite y del lugar donde ocurrió la infracción.